Taquicardia, nerviosismo, dificultad respiratoria, nauseas, dificultad para concentrarse o para dejar la mente en blanco, sudoración, miedo, inseguridad, nudo en el estómago, alteraciones del sueño, mareos, sensación de ahogo, opresión en el pecho, parestesia, miedo a volverte loco….
Fatigas, cefaleas, sensación de irrealidad, despersonalización, inseguridad, miedo al miedo…
Son tantos los síntomas y en ocasiones, tan parecidos a los de, por ejemplo, un problema cardiaco o uno respiratorio, que en algunos casos tardamos años en diagnosticarlos.
Ataques de pánico, transtornos de ansiedad…
Comentarios recientes