Unas veces fue por el trabajo, otras por un hombre. Hubo alguna en que el desencadenante fue la familia y otras muchas, en que la simple idea de que sucediese determinada cosa le hacía sentir aquello que tanto temía.
A ella, a otra ella y a otra más. A él. Lo he visto tantas veces y en tantas ocasiones distintas….
A mí alguna vez, aunque no hasta el extremo. Probablemente a tí en más de una ocasión, aunque no hayas sabido ponerle nombre.
Diferentes situaciones, ambos sexos, diferentes profesiones y diferentes épocas del año. Diferentes caras y aparentemente diferentes problemas, pero detrás de todos ellos, lo mismo: la ansiedad, los ataques de pánico y los periodos de tristeza más amargos que te puedas echar a la cara.
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